Cambio mecánico, sin efecto en el comportamiento: la suite pasa igual antes y
después. Va en un commit propio para no tapar los cambios con sentido.
Se agregan además dos flujos de verificación que corren en cada carga al
repositorio:
- YAML: yamllint para sintaxis y estilo, más la carga de cada config contra su
esquema de pydantic. Son cosas distintas — un YAML puede ser sintácticamente
perfecto y estar roto igual, con 'run_nombre' en vez de 'run_name'. Ese paso
no instala torch: se verificó que la capa de configuración no lo importa, así
que corre en segundos en vez de descargar dos gigas y medio de CUDA.
- Python: ruff check, ruff format --check y la suite completa con torch de CPU.
Las rutas ignoradas de .yamllint.yml van ancladas con barra inicial. Sin
anclar, 'data/' y 'runs/' excluían configs/data/ y configs/runs/ — siete
archivos, justo los que más importa revisar — y el linter pasaba en verde sin
haber mirado nada. Es el mismo defecto que ya había aparecido en .gitignore.